¡Te amo Darwin! Hablando al cielo con mi hijo…

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¿Por qué lloras?

Él: ¿Por qué lloras?

Ella: Fuiste egoísta, no me escuchaste, te marchaste con la bravura de un nicaraguense, pero con la estupidez del valiente.

Él: ¿Qué hice mal?

Ella: Morir, dejarme sola, te extraño, no dejo de llorarte.

Él: ¿Fue en vano?

Ella: Sí, el tirano no se rinde. Nos mantiene oprimidos, nos mantiene con miedo, no nos deja ni dar un paso. Ya no se puede ni honrar tu sacrificio.

Él: ¿Cuál tirano?

Ella: Pues quién más, el dictador, Ortega y sus animales nos matan, nos intimidan, nos están haciendo retroceder.

Él: Ves como derrota que hoy el mundo entero pueda ver el rostro de la bestia, del tirano que no tolera. Que nadie quiere acercarse o manifestarle su apoyo por miedo de ser tildado de cómplice. Pues lo que hace es más que un crimen, es una aberración, es inhumano.

Ella: ¿Pero de qué sirve si no podemos gritar al mundo? ¿de qué sirve si no podemos ni marchar?

Él: Entonces todo fue en vano ¿eso crees? ¿todo que se ha olvidado? los segundos lejos de mí ¿ya no te dolerán? Nosotros ya no contamos ¿Y qué sobre los que aún no han sido llorados? ¿Qué pasa con los que hoy están encerrados?

Ella: Claro que sí pero tengo miedo. No le veo futuro a esta causa.

Él: ¿alguien habría podido ver el inicio? ¿Pensaba en esto el 17 de abril? Recuerdo como estábamos ciegos, recuerdo como nos encaminábamos paso a paso al abismo, y éramos fieles al adoctrinamiento, nos tomábamos la pastilla sin desdeño, casi gozando del hecho. Pero ya no más, no hay vuelta atrás. 11 años no se curan en 6 meses. Lo peor es dar un paso atrás, un ligero avance, ya es una gran victoria.

Ella: ¿Quieres que también yo muera? ¿Quieres que también este encerrada? ¿Quieres que me torturen?

Él: No, tan solo quiero que seas libre, por eso morí, por eso mi sacrificio. Pero primero debes de dejar de ser esclava, primero libérate de tus temores. Un ánimo, una sonrisa, unos labios rojos, unos globos, un solo gesto de bondad hace la diferencia. Ellos lo saben pues ¿cuándo hubo tanto miedo por algo tan inofensivo? Pues no es lo que se combate, sino lo que representa. Tan solo jamás te detengas.

Ella: Pero ya no podemos marchar.

Él: Pero no por ello tienes que dejar de manifestarte.

Ella: Mira mis lágrimas tengo angustia. Tu primo se tuvo que ir, tu tío está preso, tu hermano te llora, tu hijo te llama. ¿Por qué tuviste que irte?

Él: Porque el bien es más grande que mi vida, pues prefiero estar aquí sin poder abrazar a mi hijo, que verlo muerto por luchar una batalla que me correspondía a mí. Porque tarde o temprano, iba a ser él o yo y prefiero haber sido yo. Pues ahora él podrá ser libre, podrá tener una oportunidad de corregir mis errores.

Ella: ¿Cuándo, hasta cuándo será esa promesa?

Él: Hasta que decidas dejar de quejarte, y seguir adelante, seguir con esta lucha. Una sonrisa bastará para animar el alma de quien daría más por su pueblo. Tan fácil como promover una frase, tomarse una foto, vestir una prenda.

Ella: No puedo yo sola.

Hijo: Me lo dice mi madre, la que me crió ante tanta adversidad, la que no necesito de mi padre. La fiera que defendía su cría, la mujer valiente que no se dejó abatir nunca. Me lo dice mi madre, que me dio consuelo, que me dio la vida, que me dio la fuerza. Quien curo mis heridas, quien vigiló mis enfermedades, quien nunca me pidió nada a cambio. La madre que me enseñó a amar, la que con gusto vestía harapos para comprarme un par de zapatos, la que jamás se dio por vencida. Mi misma madre que me enseñó a amar a mi patria, a mis hermanos, a mi hijo. La que me dijo muchas veces que hombre no es el que grita más fuerte, ni el más valiente, sino el que tiene el coraje para pedir perdón, el que tiene a Dios en su corazón, el que sabe de su error. Me lo dice mi madre, ¿o el miedo que la gobierna? ¡Del cual te pido que ya te liberes!

Madre: ¡Hijo, te extraño!, ¡Tu hijo te necesita! ¡Ay mi Dios, por qué te lo llevaste!

Hijo: No madre, mi Dios no me llevó, yo con gusto ofrendé mi vida, para que Ustedes tuvieran una mejor. También te extraño y te amo. Estaremos juntos de nuevo. Pero que tu amor a mí jamás permita que dejes de combatir. Jamás dejes de alzar tu voz, de manifestarte, jamás te des por vencida. Así honrarás mi sacrificio, que con gusto lo hice. Y dígale a mi hijo, que me perdone, pero que siempre estaré allí, seré parte de su vida. No me verá, pero podrá sentirme. Que fue mi inspiración, que jamás podré compensarle los abrazos que le negué. Pero que saque provecho del futuro que le garanticé. Que luché para no tener que ofrendar su vida como yo lo hice. Mamá decile que lo amo.

Madre: ¡Por vos hijo! ¡Por vos lo haré! ¡No me daré por vencida!

Hijo: No madre, por nuestros hijos, por tu nieto. Por un mejor futuro que nos espera, tan solo caminemos hacia ello.

Madre: Siempre te vamos a recordar, jamás dejaremos de extrañarte, jamás dejaré de amarte. Le diré a tu hijo que lo amas.

Hijo: Gracias mamá. Ahora despierta, es hora de seguir. Avanza al futuro, nuestra muerte encendió el motor, ahora hay que hacer avanzar esto que llamamos nación.

Madre: ¡Te amo Darwin!

Hijo: Y yo a vos mamá. ¡Viva Nicaragua Libre!

Dedicado a la vida y lucha de Darwin Potosme Héroe caído en Masaya el 17 de junio, conocido como comandante Fafo.

J.F @EnlaceLeonNic

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